martes, 12 de mayo de 2015

0.09

No sé si fueron mis costumbres, mis indecisiones, mis decisiones, mis fracasos, mis dudas, mis complejos o qué pero, YO, de nuevo, cambié. Mis pensamientos negativos fluyeron y se apoderaron de mí. Me sentía tan ridícula y vacía. A falta de nada, a falta de todo. Me vi forzada a lidear con mis demoniosy enfrentar mis miedos e inseguridades. Empecé un proceso de cambio más fuerte que mi voluntad al momento y ahí estaba yo, sintiendo eso que dije que no iba a sentir.

Ser feliz es lo menos que le debo a mi familia, a Dios, a los que me quieren, a los que no, a los que hablan, a quienes se fijan, a quienes me ignoran pero mucho más a mi misma. Todos nos merecemos ser felices, hasta yo.