Era su única princesa.
Peinaban su pelo, acicalaban sus uñas, hidrataban su piel y ponían uvas en su boca.
Toda su vida planeada y segura. Grande, rica, pobre, sola..
Mientras, ella observaba a la sirvienta.
Tenía ojeras en su rostro, pelo desaliñado, trapos de ropa y un rostro triste acorde a su vestimenta. Se preguntaba el por qué su posición, la diferencia.. ¿Qué había hecho ella para no ser princera? ¿Por qué todos le eran indiferentes a aquella situación?
Y aquella princesa empezó a mordisquearse las uñas, a devorar las uvas y a halar de su pelo. Se sentía culpable, desechable, usurpadora & mentalmente desquiciada.
Aquel corazón de la sirvienta era noble y el de ella casi de hierro. La sirvienta carecía de malas intenciones y tenía muchas ganas de existir mientras que, ella tenía pensamientos suicidas.
¿Por qué no se dan cuenta que en ella habita el Diablo?
Nadie le supo explicar, nunca pudo entender.
Niña: sin sirvientas, no hay princesas.
Fotografía: lordoftheflies samweber
lunes 11 de octubre de 2010
Sirvienta
Publicado por Josseiяis Cuevas
Etiquetas: personal
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1 comentarios:
El demonio se la estaba comiendo con su propia boca.
Besos.
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